No tenemos una hora diaria fija para disfrutar de una taza de buen café, por lo tanto, tampoco tenemos definido un acompañante específico para nuestra bebida favorita, pero, ¿por qué bebemos el café con un postre cada vez que podemos disfrutar de una taza?

Bien sea en la mañana, tras el almuerzo o a mitad de tarde, una taza de cualquier tipo de café siempre viene bien. Nos relaja, nos hace estar más atentos, concentrados y mejora nuestro rendimiento en el trabajo.

Además, no hay nada más placentero que el olor a café recién molido o recién hecho un domingo en la mañana, ¿no creen?

Sin embargo, el café tiene mucho más que beneficios, también tiene implicaciones químicas y distintas reacciones que afectan nuestro cuerpo al beberlo, una de estas reacciones tiene que ver con nuestro sentido del gusto.

¿Cómo afecta el café nuestro gusto?

Según las conclusiones de un estudio de la Universidad de Aarhus en Dinamarca cuyos resultados también han sido publicados en la revista «Foods», la comida es más dulce (o así la sentimos) cuando bebemos café.

Alexander Wieck, uno de los participantes del estudio realizado, menciona que es probable que algunas sustancias del café, específicamente las que lo hacen amargo, causen este cambio en nuestro sentido del gusto.

Probablemente son algunas de las sustancias amargas del café las que crean este efecto. Esto puede explicar que si disfrutas de un trozo de chocolate negro con su café, su sabor es mucho más suave, porque la amargura es minimizada y la dulzura es aumentada

Alexander Wieck

Resultados del estudio

Para realizar el mencionado estudio, se examinaron aproximadamente a 150 personas, específicamente analizaron el sentido del gusto y del olfato antes y después de beber café.

Si bien no notaron cambios en el sentido del olfato, los sujetos se volvieron más sensibles al dulce y menos al amargo.

Algo interesante es que pudieron determinar, además, que este efecto no era producido por la cafeína que contiene el café, pues repitieron con descafeinado y obtuvieron los mismos resultados.

Estos resultados sin duda llevarían a un mejor entendimiento de cómo funcionan nuestras papilas gustativas.

Si lo pensamos, estas conclusiones son bastante lógicas, ya que siempre preferimos acompañar el café con algún postre y éste suele ser más dulce, lo que responde a nuestra pregunta del por qué bebemos el café con un postre.

Implicaciones en nuestra dieta

Al saber que hay factores que pueden sensibilizar nuestro sentido del gusto a los sabores dulces, podríamos apuntar a una dieta con menos edulcorantes y azúcares.

Esto significa que ya no sería necesaria una cantidad de azúcar añadida mayor para disfrutar de un sabor dulce.

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